Poemas que aparecen en 102 poetas: Jamming, publicado por Oscar Todtmann Editores (2014)

¿Cómo se arranca la armadura,
la coraza de penitente
cuando ya se ha oxidado contra el alma?
¿Cómo evitar que el metal
se arterie y atice de
calores sangrantes
su gris coyuntura?
¿Cómo esquivar
el óxido que me prende
y busca mis huesos?
¿cómo se arranca?

***

 

Triunfo

 

Abrése el cielo

por la trompeta quinta

del ángel anunciante, punitivo.

 

Y desplómase el cielo en rebeldía.

 

Cuando la muerte es deseo incompleto

se hace esquiva la muerte misma,

escondida tras esqueletos

y escaleras que no escampan.

 

El cielo nos escupe fuego;

y el fin,

por los hombres

y sus dolores sin mengua

codiciado,

aléjase con león

en la lengua, triunfante,

como la muerte.

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Poema para Canibalismos #6

(Aquí puedes leer todos los números.)

 

CARNE VIRGEN

 

En los escondrijos de mi sangre está el hambre, tiñendo de malva

mi propio reflejo en el río. Fue así como engullí a la humanidad entera: tragando el agua que bajaba en corrientes heladas desde la montaña, la misma montaña donde sacrificamos, cada mes, a la virgen más lozana, dulce, suave, de alguno de los pueblos aledaños.

En la noche -y en su espesor negligente- los gritos buscan refugio, los gritos brotan como bombeados por algún potente órgano zurdo, los gritos se escapan desde las venas, desde lo tibio. La luna nos dice cuándo es el momento en que la carne debe doblegarse en la oscuridad de la luna muerta. Seguimos fieles sus designios. Por eso, cada treinta días, nos volvemos a encontrar en la llanura que huele a quemado. Nos vemos desde la distancia como arbustos espinosos que desplaza el viento, siempre hirviendo. Y arriba, como redentora de nuestra hambre: la luna, que ya no refleja la luz del sol, sino que la quiebra como la mano de piedra tapa todo brillo y escondrijo. En la llanura me iluminan sólo las antorchas reunidas y las estrellas, hace mucho asesinadas.

Y el humo crece y asciende en movimientos invariables. Y lo mismo ocurre con el cuerpo, con la carne que se cuece con el fuego de nuestros -así los oí ser llamados hace mucho tiempo- pecados. Luego del humo febril se reparte la carne blanca, blanda, mientras el pasto de la montaña se va incendiando hacia el alba, lleno de huesos, pintado con sangre seca, oscurísima y leve.

La carne virgen se deshace bajo mi lengua y tiene un gusto agrio.

Y mi boca es también mil bocas; y mis mil bocas muchas veces olvidan cómo pronunciar, cómo aullar hacia lo alto. Es la carne virgen la que me mantiene múltiple. Es así como amanece color malva. Es -y fue- así como tragué, como tragamos a la humanidad entera. Deseo -pero no siempre- que se repita, que se repita, que se repita, que se repita como la corriente de agua vertical, que soy yo mismo cayendo dentro de mí, que es todo cayendo dentro de todo,

que es nada

diluyéndose

en nada.

Poema para Canibalismos #2

Poema para Canibalismos #2

(Aquí pueden leer todos los números.)

 

sin título

 

Hay un árbol que le teme a su propia sombra.

Cuando el viento bate con ráfagas sus hojas,

solloza, desea su muerte. Hay un árbol que

ya no quiere ser árbol. Y más allá hay una piedra

que quiere ser ángel. Y no puede. Y lo intenta

y se despoja de su condición de piedra

y compra un halo y alquila alas. Pero es

una piedra así como el árbol es árbol

aunque quiera ser sombra y no árbol, así como la sombra

es sombra aunque quiera ser sombra de la sombra

y no sombra.

Poemas que aparecen en Revista Ojo #26

Poemas que aparecen en Revista Ojo #26

Reúno algunos poemas que aparecieron en Revista Ojo #26, (diciembre, 2014).

(Puedes descargar la revista aquí. Los poemas están en la página 54.)

 

***

 

 

Del ciclo monotonal

sólo permanece la chispa

y el trance en aumento de ritmos fantasmas.

 

Como si la hoguera bailáranos en el regazo

nos quemamos de sueño perdido y olvidado,

volátil como la dinastía más dinamítica del polvo.

Para pasar el ardor nos queda,

tan sólo,

un cuarto de nave y medio tabaco

que acaba de mojarse.

 

***

 

Vallejo

 

Ha cantado,

ha casi 100 años casi,

a las cuestas artrópodas

andinas arácnidas.

 

Pregúntome

si en sus Barrancos

se prendía

como hoy

yo lo hago

en los míos.

 

Puede que

incluso,

capaz,

hayamos estado en

la misma búsqueda.

 

***

 

XVIII

 

Llueven desafiantes los ayes

sobre el campo sangrante de batalla.

 

Encontronazo plomizo,

herraduras y ayeres.

 

Al hombro un fusil,

en la barriga guarapo.

 

Contra el horizonte,

las huestes negras,

las yentes pardas, indias;

la bandera pirata del llano

detrás del bovino asturiano.

 

***

 

SUCULENTA

preséntase la hora,

erguida,   filtrada de domingos.

 

Verdaderos días de sol,

verdaderos días de trópico los que manchan

la acuarela calenturienta que calienta          

nos

de flores anestesiadas.

 

***

 

 

Rondo ciclópeo

los alrededores del misterio,

sus esquinas húmedas de hedor,

su hocico arrasante de curiosidad,

su rayo cavernoso que daña mis visiones.

 

 

***

 

Sucede que hay acordes

que caen del cielo

en el momento preciso.

 

Melodías que encajan en mi sol

como si esto fuera tetris.

 

Acordes y melodías

que atardecen en mi tarde,

que amanecen en mi ardor.

Poemas que aparecen en Cantera #2

Poemas que aparecen en Cantera #2

Reúno dos poemas que aparecieron en el Número 2 de Revista Cantera, el cual estuvo dedicado a la poesía joven latinoamericana (abril, 2014).

(Puedes descargar la revista aquí.)

 

Lejana

 

y antiguamente

se creía

que la espuma del mar

era escalera-caracola

saliva babeante / salvia burbujeante

de energía pura

((hermanita nuestra))

 

Y la arena

creíase ser

hueso y diente molido

de canguro sideral

 

Cañaveral

 

Frente al mar

qué valor tiene la vida

sin una guitarra

((¡sin una chicharra!))

 

Extranjero de extranjeros

que espera solemne

la hora / la entrada

de las muchachitas

 

La infinitud negra y las estrellas muertas se burlan

          i n m ó v i l e s   //   f a l s a s